Félix González Herranz: «El 90 % de los emprendedores de España y América Latina están solos»

Fotografía de Harry (Howard) Potts publicada en Flickr bajo licencia CC
Fotografía de Harry (Howard) Potts publicada en Flickr bajo licencia CC

Félix, ingeniero de profesión y emprendedor de corazón, es fundador de JuntoSalimos, un espacio abierto y gratuito que sirve como plataforma para todos los emprendedores de América Latina y España que quieran promover sus start-ups, encontrar ayuda para resolver sus dudas (gracias a una comunidad de asesores de variadas industrias y disciplinas) y conectarse con quien necesiten. El equipo lo forman ocho personas y más de 700 asesores y hasta ahora han ayudado a más de 120 start-ups de 11 países distintos.

Estudió ingeniería de telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Madrid y en Telecom ParisTech y, más tarde, realizó estudios de posgrado en Standford University con una beca Fulbright. Tras unos años trabajando como especialista en telecomunicaciones en el Banco Interamericano de Desarrollo, ahora se prepara para empezar un MBA en la Universidad de Stanford con el objetivo de llevar a JuntoSalimos a nuevos y mayores horizontes.

 

¿Fue la crisis económica española o estar viviendo en Silicon Valley lo que os empujó a montar JuntoSalimos?

Ambas. JuntoSalimos nació en el año 2012 en el medio de la crisis en España y mientras que cursaba el máster de ingeniería en Stanford. Fue el hecho de estar en un entorno tan emprendedor como el de Silicon Valley y el deseo de aportar un granito de arena a superar la crisis en España lo que me llevaron a fundar, junto a mi hermano Miguel, JuntoSalimos.

 

Desde su inicio, JuntoSalimos ha pasado por varias metamorfosis, nació como un espacio abierto a todos, mientras que ahora apoya únicamente a la comunidad de emprendedores. ¿En qué se basa el nuevo enfoque y qué os llevó a ello?

En efecto, JuntoSalimos ha sufrido dos metamorfosis o, como se diría en el mundo emprendedor, hemos pivotado dos veces nuestra estrategia. JuntoSalimos nació siendo una plataforma que recogía ideas generales e historias personales sobre cómo salir adelante de la crisis en España. Después, pasó a ser una plataforma que movilizaba ideas para ayudar a cualquier ciudadano con problemas. Ahora es una plataforma que apoya a los emprendedores a dar a conocer sus start-ups, a resolver las dudas que tienen en el proceso de emprendimiento y a conectarse con quien necesitan. Son tres enfoques distintos pero que tienen algo que JuntoSalimos siempre ha mantenido y que es su esencia: la movilización de la inteligencia colectiva para tener un impacto social.

Respecto a lo que nos ha llevado a cambiar la estrategia hacia el enfoque actual ha sido una combinación de dos factores. Por un lado, nuestra propia comunidad pues vimos que los casos de emprendedores eran los que más éxito tenían. Por otro lado, el contexto general de España y América Latina donde hay un boom de emprendimiento pero, donde al mismo tiempo, el 90 % de los emprendedores están solos y nadie les apoya. Para ellos, creamos este nuevo enfoque.

El 90 % de los emprendedores de España y América Latina están solos y nadie les apoya

La pregunta del millón, ¿vuestro modelo es sostenible?

Estamos trabajando en la sostenibilidad aunque no es algo que nos quite el sueño porque sabemos que vamos a llegar al punto en que seamos completamente sostenibles. Estamos pilotando varias opciones antes de centrarnos en una en exclusiva y, ahora mismo, seguimos desarrollando nuestra plataforma gracias a los ingresos que generamos con nuestros talleres de formación para emprendedores en materia de emprendimiento e innovación.

 

¿Verdaderamente sois «el McKinsey de los emprendedores» como os describieron en Cadena Ser?

La comparación es un halago pero nosotros nos miramos a nosotros mismos. JuntoSalimos es el lugar para todos los emprendedores que necesitan ayuda. Y me gustaría hacer hincapié en el todos porque JuntoSalimos no deja fuera a ningún emprendedor ni le restringe la ayuda a un cierto periodo de tiempo, por ejemplo. Lo único que pedimos a los emprendedores es que sean agradecidos con la ayuda que reciben y que compartan el resultado de la implementación de las ideas que les son enviadas para que otros muchos emprendedores se puedan beneficiar y se logre, así, un efecto exponencial por medio de la inteligencia colectiva.

 

De junio a agosto habéis incrementado vuestra comunidad de asesores en un 132 % y el número de start-ups ayudadas en un 76 %. ¿Cuál ha sido la receta?

La verdad es que la receta de este crecimiento está en el equipazo que está detrás de JuntoSalimos y que está comprometido al máximo con la misión de fortalecer los ecosistemas de emprendimiento de América Latina y España: Javier García Rodrigo, Manuel Botija, Guzmán Fernández-Torres, Manuel Ruiz, Félix González (o Félix senior), Miguel González y un servidor. Además, no puedo dejar de mencionar a nuestros embajadores que nos ayudan a llevar la voz de JuntoSalimos a las ciudades donde viven como, por ejemplo, Carlos Vega y Marcela Martínez que han participado en diversas ponencias en Costa Rica presentando nuestra start-up.

Más en concreto, la receta está en una combinación de estrategias de crecimiento. En primer lugar, hemos sido capaces de crear mucho valor a nodos de emprendimiento, es decir, organizaciones que trabajan con emprendedores como son las universidades, incubadoras o aceleradoras. JuntoSalimos es para ellos no solo una plataforma para apoyar a sus emprendedores y para que estos se conecten con redes externas a las suyas, sino que también es una herramienta para que el nodo haga seguimiento a sus emprendedores y asesores gracias a nuestro sistema de gamificación y a nuestro reporte personalizado. Así, nodos de emprendimiento como INCAE Business School, el Tecnológico de Costa Rica o la Universidad de Costa Rica están haciendo uso de JuntoSalimos para mapear sus ecosistemas de emprendimiento y con ello, sus emprendedores y asesores se están uniendo a la plataforma.

Además, hemos trabajado duro en continuar posicionándonos en las redes sociales no solo para dar a conocer lo que hacemos sino para localizar a asesores que puedan agregar valor a los emprendedores que tenemos. Para ello, analizamos las preguntas e identificamos perfiles de asesores interesantes como, por ejemplo, Valentí Acconcia, un experto en crowdfunding que está ayudando tremendamente a los emprendedores que están en JuntoSalimos.

La esencia de JuntoSalimos es la movilización de la inteligencia colectiva para tener un impacto social

España se sitúa en el puesto 33 (de 189) en el ranking de Doing Business y quizá más importante para vosotros, en el último año, hemos ascendido del puesto 115 al 74 en el área de  abrir un negocio. ¿Basta con reducir obstáculos burocráticos y legales o aún queda camino por recorrer?

Sería un ejercicio de sobresimplificación decir que los mayores obstáculos a los que se enfrenta un emprendedor son los burocráticos. Es más, me atrevería a decir que en una fase incipiente (o early-stage en el argot emprendedor) y en una industria como la tecnológica estos son menores ya que el emprendedor tiene otras prioridades. De hecho, si miramos el informe del Mapa del Emprendimiento publicado por Spain Start-up, las principales necesidades que tienen los emprendedores son financiación, partners y visibilidad y clientes, precisamente las que atacamos nosotros desde JuntoSalimos (nuestro lema es visibilidad, ideas y conexiones para todos los emprendedores). Dicho esto, cuando uno pasa de esa fase incipiente de generación de una prueba de concepto a constituir una empresa como tal, los aspectos burocráticos son los que realmente pueden frenar a un start-up o hacerla crecer más rápidamente. Aspectos como la constitución de la empresa o el registro de un nombre son esenciales en ese sentido desde nuestra experiencia y cuantas más facilidades se den al respecto mucho mejor es para el ecosistema emprendedor. Además, la clave es tener una perspectiva no solo nacional sino internacional (ahí hay que tener en cuenta aspectos adicionales como la expedición de visados) pues las políticas públicas, regulatorias y legales pueden convertirse en palancas para atraer a potenciales emprendedores de fuera de nuestras fronteras (es interesante ver el caso de Chile con su programa Start-up Chile).

 

Saber lanzarse con una idea de negocio está bien pero, ¿qué tienes que decir sobre saber levantar cabeza cuando se fracasa?

Me gustaría abordar tu pregunta desde dos ángulos. En primer lugar, desde lo que significa fracaso. Para el equipo de JuntoSalimos y para mí en particular, fracaso es sinónimo de aprendizaje. No quiero caer en tópicos fáciles pero emprender requiere fracasar y, la clave es aprender del fracaso para no cometer los mismos errores en una fase posterior. Junto a mi hermano, antes de lanzar JuntoSalimos, creamos enlaze; un marketplace de servicios para desempleados españoles. No conseguimos que despegara porque no teníamos presencia local y porque no habíamos creado una propuesta de valor clara. Ese fracaso es lo que nos sirvió para lanzar JuntoSalimos con un equipo local y con una propuesta de valor muy trabajada tanto para emprendedores como para asesores.

En segundo lugar, me gustaría hablar de fracaso desde su más absoluta concepción pues, para mí es un término muy subjetivo y personal. ¿Qué es fracasar? ¿Haber tenido que cerrar una empresa después de dos años de actividad? Tal vez no haya sido un fracaso sino un éxito por lo que se ha aprendido y por el impacto logrado en esos dos años. Por ejemplo, imaginemos que cerramos JuntoSalimos el mes que viene. Pues bien, lo haremos habiendo aprendido infinidad de cosas y habiendo ayudado a más de 1.000 emprendedores de España y América Latina lo cual, en sí, es un verdadero éxito.

Fracaso es sinónimo de aprendizaje

Por eso, a mí no me gusta tener éxito o fracasar sino haber generado el impacto esperado. Para ello, la clave es tener unas métricas claras de cómo medir ese impacto y unos objetivos para todas y cada una de ellas (por ejemplo en JuntoSalimos medimos el impacto con métricas como el número de preguntas que se resuelven).

 

Emprender está de moda, pero también hay críticos. Algunos argumentan que existe una burbuja tecnológica que está potenciando de forma artificial las start-ups y que otros que los emprendedores buscan un atajo para hacerse ricos ¿Qué opinas de esto?

No soy un experto en las cifras pero el informe del Mapa del Emprendimiento arroja datos interesantes al respecto. Por ejemplo, uno pensaría que esa burbuja emprendedora en España se debe a la crisis y al desempleo. Pues bien, según dicho informe solo el 1 % de los emprendedores estaban desempleados antes de emprender y más del 80 % era emprendedor o autónomo. Además, el 61 % dice que siempre quiso emprender y el 77 % lo hace porque ha visto una oportunidad de negocio. Por ello, no creo que todo el mundo que emprende lo haga para hacerse rico (y si lo hace, bienvenido sea, porque si lo consigue habrá generado muchos puestos de trabajo). En mi caso, por ejemplo, mi sueño es hacerme millonario en impacto consiguiendo que todos los emprendedores de España y América Latina reciban el apoyo que necesitan para lograr que sus empresas sean exitosas. Y con esto estaremos logrando un impacto exponencial pues apoyando a esas start-ups estaremos generando puestos de trabajo, impuestos y, en definitiva, riqueza para nuestros países.

Hay que pensar en grande empezando pequeño y no empezar grande pensando en grande

Respecto a la burbuja tecnológica sí es cierto que se habla de la misma y de la excesiva proliferación de capital financiando start-ups, en especial en Silicon Valley. El reto ahora es evitar que la burbuja se desinfle o, mejor dicho, que haya un plan de contingencia por si se desinfla y el capital no fluye tan fácilmente. Es ahí donde es clave el ingenio del emprendedor para pensar en un plan que le permita sobrevivir en ausencia de inversión sencilla. Por ejemplo, en JuntoSalimos no hemos querido levantar inversión aún hasta tener una mayor madurez que nos permita tener una valoración mejor. Y hemos sido creativos en ese sentido buscando vías alternativas de financiación que sean orgánicas, como son los talleres que impartimos.

 

¿Cuáles son las dos start-ups de tu comunidad que más te han impresionado?

Es una pregunta muy difícil porque cada start-up tiene algo que la hace única. Pero no quiero dejar de responder tu pregunta. Creo que destacaría Waterrevive, de España, que han desarrollado un líquido para recuperar el teléfono móvil cuando éste se moja. La comunidad de JuntoSalimos les ha apoyado desde el principio y esta start-up está creciendo francamente bien (en JuntoSalimos mantenemos el contacto con todos nuestros emprendedores para saber cuáles son sus progresos).

Igualmente destacaría Vinos don Rufo, una empresa de Nicaragua que elabora vinos a partir de uvas nacionales. Es aquí donde JuntoSalimos cobra aún más valor. Estamos ayudando a muchas start-ups de la base de la pirámide que tienen un impacto y permiten el desarrollo de comunidades locales en múltiples países. Esa es la belleza de JuntoSalimos. Asesores que pueden estar en España, Estados Unidos o Colombia están ayudando a start-ups locales de las zonas más remotas de Nicaragua o de cualquier otro país.

 

¿Algún consejo que te hubiera gustado escuchar hace unos años?

Pensar en grande empezando pequeño y no empezar grande pensando en grande. Con esto quiero decir que cuando uno arranca debe centrarse en un segmento concreto y cuando este se domine ampliar a otros. Por ejemplo, en la versión anterior de JuntoSalimos ayudábamos a ciudadanos con cualquier problema, lo cual nos complicaba mucho la comunicación (nuestros usuarios no acababan de entender a quién se ayudaba con la plataforma) y también la estrategia para atraer a personas que proveyesen la ayuda por medio de las ideas. Al centrarnos solo en emprendedores, todo se facilitó enormemente ya que la gente que acude a JuntoSalimos sabe que lo hace para impulsar su start-up (si es un emprendedor) o para ayudar a un emprendedor que le necesita (en el caso de los asesores).

Julia Ruiz Pozuelo

Julia Ruiz Pozuelo

Asistente de Investigación at The Brookings Institution
Tras haber estudiado Economía en la Universidad Carlos III de Madrid y en la Universidad de Berkeley, Julia trabaja en The Brookings Institution en Washington DC, donde se especializa en políticas económicas y análisis de impacto en países en vias de desarrollo. Julia toca el piano y pasa su tiempo libre de concierto en concierto.
Julia Ruiz Pozuelo