Los Planetas siguen orbitando, y menos mal

Los Planetas, de izquierda a derecha: Julián (bajo), Banin (guitarra y teclados), Jota (cantante y guitarra), Florent (guitarra) y Eric (batería)
Los Planetas, de izquierda a derecha: Julián (bajo), Banin (guitarra y teclados), Jota (cantante y guitarra), Florent (guitarra) y Eric (batería)

 

Una vez, si mal no recuerdo, me tenías en la punta de los dedos.

Las secuelas de los viejos días estarán conmigo el resto de mi vida. (…)

El que decide que ande perdido en corrientes circulares en el tiempo,

El que transforma los diamantes en quejidos y lamentos,

El que se encarga de que salgas y que yo que me quede dentro.

Corrientes Circulares en el Tiempo, Los Planetas

Con amor o con odio,

Pero siempre con violencia

El Oficio de Vivir, Cesare Pavese

 

Me llamó el otro día un amigo para decirme que los rumores eran ciertos, «Los Planetas vuelven», dijo. Y yo pensé, bueno, nunca se han ido. Tras un hiato de siete años sin sacar ningún álbum de estudio, publican nuevo material este mes de marzo. Este mismo amigo fue el que me los descubrió hace ya 12 años. Recién llegado del FIB, me contaba cómo ninguno de sus compañeros de festival había ido con él a ver el directo de los granadinos: «No le gustan a nadie, pero a mí me encantan, he visto el concierto entero solo». Y así, me lancé a la buena causa de escucharles, para ver si podía acompañarle a futuros conciertos. Y menos mal que lo hice. En estas líneas no pretendo hablar del nuevo trabajo de los Planetas ni desvelar cómo van a sonar sus nuevas canciones, sino acercar un poco más este grupo a todos los que conocen poco o quieren saber más, ya que al subirme al carro de «fan de Los Planetas» yo misma he sido testigo de que son un grupo un tanto incomprendido. Por hacerle un favor a mi amigo, más que nada.

Los Planetas nunca han vendido lo suficiente para obtener un disco de oro. Lo cierto es que esto ya no tiene tanta importancia: ¿quién compra CD hoy en día? Pero otro gallo cantaba hace veinte años, cuando empezaron a tocar. Por si eso fuera poco, en la jungla perversa que es el panorama musical a día de hoy en España, con un mejunje de sellos discográficos desesperados no ya por ganar dinero ―si no por sobrevivir―, este grupo ha declarado enemigo público número uno a las discográficas y tienen fama de haber tenido varios encontronazos con las casas de discos. Por ejemplo, en situaciones como la del Espárrago Rock  del 99 donde, al salir a cantar «La máquina de escribir» el grupo se la dedicó, delante de miles de personas «A Los 40 principales, al País de las Tentaciones y a Nieves Herrero: que nos chupen…» y lo que sigue. Mientras que, durante todo ese tiempo, su discográfica había estado intentando conseguirles una portada y que sonaran en la conocida emisora de radio.

Pero ellos siguen sacando discos, a pesar de no haber sido un récord en ventas. Y he aquí por qué.

 

Entre la incomprensión y el éxito

Si les analizamos más a fondo, sí hay en efecto algo que distancia a este grupo del resto de los mortales. «Los Planetas son el grupo más importante de la música en España de los últimos 25 años». «Banda por antonomasia del indie español»; «todo un icono del indie-pop en el panorama musical nacional»; «símbolo del pop español alternativo de los años 90»; «referencia del pop independiente del panorama musical español» o «uno de los grupos más personales que hayan salido nunca de la cantera nacional: Los Planetas» son sólo algunos de los titulares que se han ganado estos veteranos del rock español. Y de la misma manera que les han piropeado, les han llovido las críticas. A sus admiradores se les atribuye un perfil de persona un tanto descontenta con la vida, muchos dicen que su cantante tiene una voz incomprensible, y su sonido ha recibido muchas críticas.

Se puede abrir el debate sobre muchos grupos y siempre hay opiniones a favor o en contra de los músicos. Pero éste en concreto me parece más interesante que los demás, ya que no hay tantos grupos que se ganen estos titulares tan aplastantes con unas opiniones tan dispares. Claramente hay muchos grupos que venden poco, pero lo que suele pasar es que con el paso de los años caen en el olvido y desaparecen. Pero ellos no.

A primera vista, estos chicos no han hecho algo particularmente original. Componen letras y música, sacan discos, tocan en conciertos, disfrutan. Como todos, tienen altibajos. Como todos, tienen cambios en sus miembros, en el bajo, en la batería. A veces conceden entrevistas. A veces no. De hecho, La Grieta intentó concertar una entrevista con motivo de la publicación de su último trabajo para incluirla en este artículo pero a una servidora le dieron con la puerta en las narices. Y aquí seguimos, defendiendo la causa.

Hagamos un pequeño flashback.

Granada es lugar de nacimiento de varios grupos del indie español (cada cuál con un nombre más curioso): Lagartija Nick, 091, Niños Mutantes, TNT, Mama Baker, Sugar Fish o Lori Meyers. Y también de dos jóvenes: Jota y Florent, fundadores de Los Planetas. Según Jota, en Granada «hay un espíritu colectivo y una conciencia general que intenta sacar a la humanidad del escarnio en el que se encuentra». Ellos quieren formar parte de ese espíritu colectivo, y a la causa se les unen May Oliver en el bajo y Paco Rodríguez en la batería. Los cuatro aprovechan sus gustos similares en música anglosajona (The Church, Suede) y forman Los Subterráneos, siendo fans de Kerouac. Da la casualidad de que Christina Rosenvinge crea un grupo con el mismo nombre que nuestros protagonistas granadinos, Christina Rosenvinge y Los subterráneos, y ahí deciden cambiarse el nombre a Los Planetas

Jota y Florent, los fundadores de Los Planetas

Jota y Florent, los fundadores de Los Planetas

Los Planetas empiezan a girar

Bajo ese nombre, publican su primer EP, Medusa, producido por Elefant Records. En una época de gran dominio cultural anglosajón (por la que ellos mismos están influenciados) Los Planetas se mantienen, cantan en español y no en inglés. Se dan a conocer y el sello BMG, a través del subsello RCA, firma con ellos. Dos años después de la publicación de su primer EP, en el año 1994, sacan su primer disco de estudio, titulado Super 8.

A diferencia de otros artistas que pueden tardar más en hacerse un renombre en la escena, con su primer álbum se consagran directamente como innovadores de la música en nuestro país. La discográfica Octubre reeditó el álbum en 2014 cuando se cumplían 20 años del mismo, insistiendo en «la importancia de este álbum en la historia de la música española, destacando el hecho que Los Planetas fueron los primeros en abanderar la música independiente desde una multinacional o cantar en castellano». Diez canciones que traen un aire diferente en la España de la época, en la que gran parte de la gente escuchaba música en inglés y poco quería saber de letristas castellanos. Guitarras distorsionadas que los españoles habían escuchado de la mano de The Flaming Lips, Spiritualized, The Jesus and Mary Chain o Mercury Rev llegaban ahora de la mano de Los Planetas, perfectamente palpables en temas como «Estos últimos días». Super 8 contiene canciones publicadas en maquetas anteriores, así como temas nuevos como «Desorden», un homenaje al desaparecido Ian Curtis. A Jota le cambia la vida: «Para mí el disco de Super 8 (…) me llevó de Granada a mogollón de altura. Eso sí que fue fuerte para mí, cambió mi vida por completo. De repente vi que era lo que quería hacer y no sabía si podía, tuvo mucha repercusión y fue super potente».

 Son fervientes defensores de la cultura andaluza y por eso la introducen en su estilo rock

Portada del disco de Super 8 (RCA Records, 1994). El diseño gráfico estuvo a cargo de Javier Aramburu

Portada del disco de Super 8 (RCA Records, 1994). El diseño gráfico estuvo a cargo de Javier Aramburu

Después de este prodigioso comienzo, y tan solo dos años después, llega Pop. En el disco más criticado de los granadinos, se les achaca el haberse precipitado y haber sacado nuevo material demasiado pronto, canciones poco terminadas e inmaduras en comparación con ese gran Super 8. Un éxito súbito e inesperado suele ser motivo de problemas hasta en las mejores casas y Los Planetas no son menos. Entran en crisis, May deja el bajo y es sustituida por Kieran Stephen, que después sería definitivamente reemplazado por Julián Méndez. Llega Eric a la batería, para quedarse.

Surgen tensiones con RCA después del pobre recibimiento de Pop y deciden marcharse a Nueva York para componer su tercer trabajo, momento en el que se incorporaría Banin también a la guitarra. Y, como suele ocurrir, de las crisis salen grandes cosas.  Una semana en el motor de un autobús es el resultado de este viaje. Doce canciones que quedarán grabadas en la historia de la musica española como referencia musical por unas letras con las que es fácil identificarse, sus melodías cautivadoras y la voz melancólica de Jota que nos enseña un poco más de su mundo. Es su White Album, su Freewheelin ́.

Desde entonces, Los Planetas han publicado cinco discos más, varios EP y álbumes recopilatorios. Han hecho muchas giras. Han encabezado festivales no iba a ser todo cuestión de vender discos. Desde el trabajo discreto y su amor sincero por lo que hacen, consiguen dedicarse de lleno a la música. Y lo hacen además de manera pluriempleada, con otros grupos en paralelo, demostrando que su éxito no es cuestión de suerte, que su talento es ilimitado y que su versatilidad siempre está presente.

En efecto, han seguido trayendo novedades a la música española, sobre todo, con una fusión única que han conseguido enlazar entre el flamenco y el rock. Según ellos, los dos géneros tienen mucho que ver y por ello son fervientes defensores de la cultura andaluza y de introducirla en su estilo rock. Así, han compuesto temas como «Soy un Pobre Granaíno», «No sé cómo te atreves», en el que colabora La Bien Querida, o «Romance de Juan Osuna», en el que remezclan el famoso cántico andaluz de Manolo Caracol con sus potentes guitarras.

¿Músicos indies o poetas de calle?

Quizás una de las razones por las que nunca han conseguido un número uno es la etiqueta de «grupo independiente nacional» o «banda indie» que se les ha puesto desde el principio.

En el documental Independientes (José A. Rueda, 2013), Florent define esto como una actitud ante la vida, y más concretamente, ante el negocio de la música. Hay quienes piensan que indie significa subsistir culturalmente a pesar del poco apoyo económico del público. Aunque como dice Eric, la independencia como concepto solo significaría que un grupo se autoproduce su álbum. En cualquier caso el ser indie está relacionado con una actitud ante la música o con un sentido económico, pero no con los gustos de su público. Y es que, se tiende a pensar que el tener éxito, comercialmente hablando, está relacionado con la «mala» calidad de un grupo. No lo creo, y ellos tampoco, por cierto («No hay relación causa-efecto entre grupos buenos y listas de éxitos», dice Jota). Los Planetas tienen letras y música para todos los gustos.

Su campo lírico es básico en el mejor sentido de la palabra, son sentimientos elementales y muy primitivos. Hablan del amor, el desamor, nuestra existencia, política, fútbol, drogas. Escribir sobre esto en español no es fácil. Estamos acostumbrados a una lengua anglosajona en la que Hit me baby me one more time suena de locos. Si eso lo tradujéramos al español… Bueno, no hace falta. Al español le exigimos más: figuras literarias de complejidad, aliteraciones, metáforas, Lope de Vega, Sabina.

La primera canción del primer álbum de estudio de los Planetas, «De Viaje» comienza con esta frase: «Podemos irnos lejos de este mundo tú y yo. Y continúa: ¿que podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo?», invitando al que escucha a embarcarse en un viaje espacial con ellos. Toda la música de Los Planetas está envuelta en una nostalgia que se percibe en la melodía pero sobre todo en la voz de Jota. Para mí el máximo ejemplo de esta melancolía está en «Si está bien», tema en el que Jota se desespera y transmite su dolor a través de tres únicos versos desgarradores que repite, casi de forma histérica, a lo largo de la canción, una y otra vez: «Y si todo va tan bien, si todo va tan bien, ¿por qué este dolor que siento?/ Si está bien, si todo es tan sencillo, ¿por qué este vacío que siento?».

Se les atribuye el  haber compuesto himnos en el sentido literal de la palabra, canciones de alabanza con las que se identifica el pueblo. En su caso, entre otros, hacia los sentimientos más puros del ser humano, como son la rabia, la envidia o la angustia que nos produce el desamor. Himno es «Segundo Premio», que empieza como una especie de marcha militar con Eric a la batería y explota con Jota gritando a los cuatro vientos «Sentado esperando a que llames / rezando porque des una señal / los días cada vez van más despacio y solamente puedo esperar». Letras atemporales con las que se identifican sus contemporáneos pero también los que quedan por venir. Himno es la que quizás sea su canción más conocida, «Cumpleaños Total», en la que, a ritmo de una guitarra pletórica, Jota relata una noche cualquiera en su vida. Esta canción cobró importancia por su explicitud implícita (si eso es posible) en la que Jota «se acerca hasta el servicio a que le pongan otra».

«Yo intento explicar mis ideas y mi forma de ver la vida, a quien le interese. Con que le llegue a una persona es suficiente, porque esa persona sola puede mover un mundo» (Jota)

Conocida es su afición a las drogas que jamás han escondido y de la que han hablado en fantásticas canciones como «Nuevas Sensaciones» o «Línea Uno», que era la línea que cogía Jota para acercarse a su camello en Granada. Fácil es  identificarse con las letras de «Reunión en la cumbre», en las que Jota saca su lado más reivindicativo: «Se ha reunido un grupo de empresarios / y han decidido ponerte un salario / para que no estés jodiendo / la mayor parte del tiempo.»

Jota tiene grandes hazañas de poeta, como es escribir una canción de desamor con título optimista y sin hablar de la chica en cuestión. «Un Buen Día» describe lo que parece ser un buen día en su vida, en el queda con sus amigos, lee unos cómics, ve un partido de fúbol y se toma unas cervezas. Sin embargo, acaba con una dolorosa y atormentada frase: «Y no he vuelto a pensar en ti / Hasta que he llegado a casa / Y ya no he podido dormir / como siempre me pasa» (hay algún malpensado que opina que es otra la razón por la que no se puede dormir que tiene que ver con los excesos de los que también habla en la canción). Siempre digo que, en mi opinión, esta es una de las canciones de amor mejor escritas de la música en castellano. Un «Ojalá», «Sin Embargo», «Solo Pienso en Ti», «Que nos parta un rayo» o un «Lucía» son declaraciones directas de intenciones, de amor, promesas, que hablan de historias y recuerdos, del dolor en algunos casos. «Un Buen Día» es única en su especie de canción de (des)amor, porque ataca el problema de raíz de manera real como ninguna otra lo hace, hablando de cómo pasa el tiempo y la vida continúa, y de cómo te vas a la cama después de haber tenido «un buen día», pero el dolor sigue ahí. De cómo disfrutas de las cosas de la vida cotidiana un poco menos porque hay algo que no va bien. Canciones como «Copa de Europa», «Experimentos con Gaseosa» o «Toxicosmos» hablan del paso de la vida con un tono sombrío y decadente: «Y estamos bajo el agua / y estamos bajo el mar / pues se hace más difícil respirar».

Aunque son menos, canciones felices también tienen cabida en su carrera. «Alegrías del Incendio» es un cante flamenco a ritmos de rock que celebra la vida y el amor: «Esto es para contarte, que aquí te espero / para decirte al oído lo que te quiero». «Nosotros somos los zíngaros» canta a ritmo de un sonido gitano percusionista y con trompetas «cuando era joven nos llamaban los halcones y teníamos acciones en empresas destinadas a triunfar».

Jota a la guitarra. Foto: Miguel García (Flickr, Licencia CC).

Jota a la guitarra. Foto: Miguel García (Flickr, Licencia CC).

Jota escribe desde el corazón y encuentra inspiración para sus letras en las cosas más variopintas, desde sus vivencias, hasta los cómics de Marvel pasando por la literatura de Huxley o Pavese. Dicen que no les gusta conceder entrevistas porque quien quiera saber más de ellos solo tiene que escuchar sus letras, y aunque esto signifique que yo me haya quedado sin hablar con ellos (por lo menos esta vez) no puedo evitar quitarme el sombrero. ¿Cuántos grupos pueden decir eso?

Si el éxito o fracaso de una obra artística la medimos por el número de ventas (que es lo que le interesa normalmente a las personas que van a invertir en tu obra y los que van a permitir que te expreses con ella), entonces Los Planetas no han alcanzado el estrellato. Son independientes en el sentido literal de la palabra: a partir de 2011 todos sus trabajos han sido autoproducidos por el sello de Jota, El Ejército Rojo, independizándose de las grandes multinacionales discográficas. Y son independientes también en otras acepciones de la palabra: no han cedido a las peticiones business de sus sellos para introducirse en la corriente de las masas comerciales, son pasivos con la prensa, hablan solamente de lo que quieren, sus conciertos no son lo más dinámico del mundo, y se oponen a los patrones de conducta correcta del show business para caer bien.

Pero esto no tiene relación alguna con la calidad de lo que hacen. El ser calificado como indie suele aparcar al autor de la obra en un limbo de incomprensión artística, muchas veces injustamente. Y más en este caso, porque ellos hablan de situaciones comunes a las que todos nos hemos visto enfrentados, y en ese sentido se acercan más a la gente que cualquier otro grupo. En ese sentido son poetas de calle y, en ese caso, sí han conseguido el estrellato.

«El artista vive del público, pero yo no podría vivir para el público», dice Jota. «No sería capaz de sacrificarme tanto. Yo intento explicar mis ideas y mi forma de ver la vida, a quien le interese. Si es a mucha gente, pues bien, pero si es a poca gente, qué le vamos a hacer. Con que le llegue a una persona es suficiente, porque esa persona sola puede mover un mundo».

Los Planetas son dulces, atemporales, dinámicos, originales, versátiles, rockeros, cantaores, letristas y músicos. Les gusta el flamenco, los cómics, sufren, se enamoran, se desenamoran, beben y ríen. Y además escriben sobre ello. Si no lo han hecho ya, pónganse Super 8 a todo volumen y griten con Jota a pleno pulmón a ritmo de sus guitarras retorcidas y enroscadas. Y anímense con nosotros a su próximo concierto. Mi amigo se lo agradecerá.

Portada de su último single publicado, Islamabad, que forma parte del álbum que saldrá a la venta el próximo 24 de marzo, bajo el sello El Volcán Música.

Portada de su último single publicado, Islamabad, que forma parte del álbum que saldrá a la venta el próximo 24 de marzo, bajo el sello El Volcán Música.

Iratxe Cadenato

Iratxe Cadenato

Es economista y escribe sobre música.
Iratxe Cadenato