Nuit Debout (I): No vuelvan a casa

Fotografía de Teresa Suárez
Fotografía de Teresa Suárez

Desde el jueves 31 de marzo cientos de personas ocupan la plaza de la República en el distrito número 11 de París. Nuit Debout (Noche en pie) comenzó siendo una llamada a no volver a casa después de la huelga general por parte de un grupo de artistas. A día de hoy es todo un movimiento por un cambio social que cada vez atrae a más curiosos a nivel regional, nacional e incluso internacional.

¿Por qué se manifiestan?

A pesar de lo inesperado del movimiento, Nuit Debout responde a varias semanas de movilizaciones, provocadas, en gran parte, por la aparición a mediados de febrero de las 131 páginas que conformaron, en un primer momento, el proyecto de Ley de Trabajo de la ministra socialista Myriam El Khomri. Un polémico proyecto que aparece en un clima social ya de por sí tenso tras la declaración, y la ampliación hasta mayo, del estado de emergencia, tercero en la historia del país galo, tras los atentados del 13 de noviembre.

Fotografía de Teresa Suárez

© Teresa Suárez

El proyecto, presentado a mediados de febrero, provocó una fuerte respuesta a nivel nacional, dando lugar a la aparición del sitio web Loi Travail: Non, Merci, encabezado por diferentes personalidades de grupos sindicales como CGT (Confederación General del Trabajo, del francés Confédération Générale du Travail), UNAS (Unión Nacional de Sindicatos Autónomos, del francés Union National des Syndicats Autonomes), Solidaires, colectivos de estudiantes como UNEF (Unión Nacional de los Estudiantes de Francia, del francés Union Nationale des Étudiants de France) o la UNL (Unión Nacional Colegial, del francés Union Nationale Lycéenne) entre otros muchos.

La página web recoge los puntos más polémicos de esta nueva ley, como el artículo 41 que facilita el despido en caso de transferencia de actividades de una empresa (anteriormente en casos similares los trabajadores y sus contratos pasaban automáticamente a la nueva empresa) o el cambio de horas máximas laborables diarias, actualmente establecido en diez horas, y que con la nueva ley pueden llegar hasta doce por un simple acuerdo empresarial, sin necesidad de intermediarios (un hecho que se daba anteriormente pero a través del estudio y la autorización de un inspector de trabajo. Desde su creación, la página Loi Travail: Non, Merci ha ido convocando diversas movilizaciones (manifestaciones sindicales, de estudiantes…) que han llevado a la modificación del proyecto de ley que actualmente cuenta con 24 páginas, una quinta parte de la versión original.

Pero la reducción del contenido no es suficiente. Desde el miércoles 9 de marzo, fecha clave en el inicio de las manifestaciones, no dejan de producirse nuevas marchas cada semana, donde los enfrentamientos violentos entre las fuerzas antidisturbios y los lycéens (estudiantes de Secundaria) presentan la otra cara de las protestas.

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© Teresa Suárez

El 31 de marzo, cuarta jornada de movilizaciones, los grandes sindicatos franceses (CGT, Force Ouvrière, Fédération Syndicale Unitaire , Solidaires, UNEF) convocaron una nueva marcha, y al mismo tiempo se movilizaron los lycéens; todo acompañado por una huelga de transportes y de servicios públicos. La lluvia o la violencia de los enfrentamientos de la primera manifestación no impidieron que casi 390.000 personas, según fuerzas policiales, salieran a las calles y que incluso pasarán la noche en la emblemática plaza de la República. El movimiento Nuit Debout acaba de nacer.

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© Teresa Suárez

El tiempo pasa de manera diferente en la plaza de la República. 32, 33, 34… 45 de marzo, abril no ha llegado a la emblemática plaza

¿Quiénes son sus integrantes?

Estudiantes de todos los niveles, parados, profesores, artistas… No existe un perfil homogéneo de manifestante; tampoco ningún partido político o sindicato está expresamente representado en la plaza.

© Teresa Suárez

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El amplio abanico de manifestantes da buena muestra de la diversidad de las reivindicaciones de este movimiento: fin del estado de emergencia, parar las represiones contra los manifestantes, mejora del estado de bienestar, liberación de las personas detenidas durante las protestas… No obstante, todas ellas tienen un punto en común: la retirada absoluta del proyecto de Ley de Trabajo dirigido por la ministra Myriam El Khomri.

© Teresa Suárez

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El tiempo pasa de manera diferente en la plaza de la República. 32, 33, 34… 45 de marzo, abril no ha llegado a la emblemática plaza. Once días más tarde de la primera noche el movimiento no ha parado de crecer, congregando cada día a cientos de personas atentas a las palabras de las diferentes comisiones y asambleas, espacios de diálogo e intercambio, mientras que la música acompaña al clima festivo protagonista de estos días.

La reapropiación de los espacios públicos o la vuelta del ser humano como centro de las preocupaciones de los dirigentes, son algunos de los puntos clave del manifiesto de este joven movimiento que se extrapola a otros aspectos de la vida cotidiana como son la educación, el feminismo o el medio ambiente a través de multitud de comisiones, órganos indispensables en su desarrollo, que reflejan a su vez las preocupaciones no sólo de Francia sino de nuestro mundo actual.

El descontento en Francia proviene de razones diferentes: la ampliación del estado de emergencia, la presencia constante de militares en las calles o las medidas propuestas recientemente por Hollande

No son pocos quienes han comparado el reciente movimiento protestatario francés con los indignados españoles del año 2011. La división en diversas comisiones organizativas, la importancia de las asambleas como puntos de toma de decisiones y expresión, e incluso la creación de una televisión y una radio para difundir y seguir a distancia lo que está ocurriendo en plaza, recuerdan a las estrategias ya utilizadas por el movimiento del 15M para inspirar un cambio en la mentalidad de los ciudadanos. Existen ciertas similitudes relevantes, además, en las condiciones que generan el desencanto social. El panorama político francés es similar al español de hace cinco años, con un fuerte sistema bipartidista como el PP-PSOE, protagonista de un sistema democrático con carencias evidentes.

No obstante, pese a la gran cantidad de similitudes, el contexto socioeconómico de ambos países presenta grandes diferencias que dificultan e incluso pueden ser de poca ayuda en la comparación, pues el descontento proviene de razones distintas. Francia vive, desde mediados de noviembre, una situación de creciente tensión social provocada por la ampliación del estado de emergencia, la presencia constante de militares en las calles o las medidas propuestas por el presidente de la República, François Hollande, como la revisión de la Constitución o el polémico proyecto de déchéance de nationalité (pérdida de la nacionalidad francesa de toda persona que mediante sus actos, a grandes rasgos, ataque los intereses del país). Todas ellas, especialmente el fracaso de la última, han favorecido la entrada en crisis del equipo socialista a tan solo un año de las próximas elecciones nacionales en un país donde la derecha y la derecha más radical, el Frente Nacional, no paran de aumentar. Una crisis política acompañada por la ya conocida situación económica que vive el país con un 10,3 % de desempleo frente al 22,7 % de España.

© Teresa Suárez

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Pese a los intentos de recuperación económica por parte del equipo presidencial, la aparición del proyecto de ley de El Komhri ha supuesto otro fracaso dentro de las estrategias de Hollande por intentar salvar la situación. Nuit Debout nace como un intento de cambiar las cosas y encontrar respuestas a las problemáticas contemporáneas de la sociedad francesa. Nathan Rouselle, estudiante de teatro en la Sorbonne-Nouvelle, asiste casi todas las noches a las asambleas generales en la plaza: «somos una generación que a nivel político se ha expresado por el voto al menos malo. Nuit Debout permite un cambio, una oportunidad para la concreción de la utopía “todo por el pueblo y para el pueblo».

¿Cuál es su futuro?

No se puede negar el rápido crecimiento de este movimiento y su capacidad de regeneración. El campamento ya ha sido destruido en varias ocasiones, la más fuerte de ellas el pasado lunes 11 de abril, cuando quedó completamente vacío. Ese mismo día, pese a la absoluta falta de materiales y la atenta mirada de las fuerzas antidisturbios (CRS en francés), se realizó una nueva asamblea donde se expusieron los puntos futuros del movimiento, como la convocatoria de varias agrupaciones esta semana en diversas estaciones de tren de la ciudad para apoyar a los trabajadores de los ferrocarriles, muy activos en las protestas, o la preparación de una huelga general el 28 de abril contra el proyecto de ley apoyada por los grandes sindicatos.

Pese a la represión creciente de estas manifestaciones por parte de la policía el espíritu de Nuit Debout continúa fortaleciéndose con la aparición de nuevas asambleas y acampadas en la periferia parisina (Montreuil, Saint-Denis, Saint-Ouen…).

La llegada de las vacaciones escolares este viernes a los centros educativos franceses supondrá todo un examen a la supervivencia del movimiento. La profesora de Sociología Béatrice David, de la Universidad París 8, se muestra optimista y afirma que «la movilización continuará sin duda después de las vacaciones». Las dos semanas de descanso serán críticas para la Nuit Debout, que tiene como meta el 15 de mayo —75 de marzo en su calendario—, fecha en la que se prevé una gran manifestación, apoyada a nivel internacional, coincidiendo con el aniversario del 15M.

© Teresa Suárez

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Teresa Suárez

Teresa Suárez

Comunicadora audiovisual redescubriendo el fotoperiodismo en París.
Teresa Suárez

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