El trabajo de Timur Si-Qin, normalmente formalizado en instalaciones y esculturas, está construido sobre la afirmación de que la materia tiene comportamientos auto-organizados. Desde esta perspectiva neo-materialista, Si-Qin entiende que el arte forma parte de este sistema y que, por lo tanto, es impulsor de creación de forma en el universo.

El festival Gelatina, celebrado el pasado mayo en La Casa Encendida, quiso dar presencia a aquellos discursos que están explorando cómo entender la relación de lo humano con su entorno, trascendiendo la distribución antropocéntrica. En este marco, Timur Si-Qin presentó su charla “Estéticas de la contingencia: materialismo, evolución y arte” por primera vez en España. Tras su presentación pude reunirme con él, y conocer más profundamente cómo concibe, a través de su trabajo, la posición de lo humano dentro del complejo sistema de la materia.

 

Ha explicado que las imágenes no responden únicamente a una construcción ideológica, sino también a una serie de patrones relacionados con la materialidad de la mente, con fundamentos cognitivos.

Creo que las imágenes derivadas de la cultura son solo un 50% de las imágenes, aunque en el discurso contemporáneo se les otorga más presencia. El otro 50% creo que tienen que ver con cómo funcionan las marcas, los logos. Con cómo entendemos las imágenes respecto a cómo funciona la memoria y a cómo asociamos determinados significados, más que con la producción de ideología. La gente emplea símbolos desde mucho antes de la revolución industrial.

 

En su trabajo habla de imágenes genéricas que funcionan como significantes vacíos, contenedores que pueden llenarse de significados. ¿Cómo crean significado estas imágenes?

Creo que la creación de sentido tiene que ver con la frecuencia y la repetición. La idea que trato de plantear es que hay diferentes escalas de repetición y frecuencia en las imágenes. Está la escala cultural, como vemos en determinados signos, en diferentes significados basados en lo que ocurre en la cultura. Después, se encuentra la frecuencia de la repetición en la ciencia, en la escala biológica, con cientos de miles de millones de años y subyacente a todo. Lo que viene a decir que es, en última instancia, atemporal.

 

Si pensamos en esas imágenes como ubicuas, ¿tienen también la capacidad de existir fuera del tiempo, en una anacronía?

No estoy seguro. La ubicuidad de la imagen a la que me refiero es, por ejemplo, el hecho de reconocer caras en todo el mundo. Hemos desarrollados áreas especializadas del cerebro que se han adaptado para reconocer caras, pero la razón para que esta capacidad no sea atemporal es debido a que los humanos no son eternos. Hubo un momento en que no había caras, y puede que llegue otro en el que ya no las haya.

 

También ha trabajado con formaciones geológicas, que son presencia de un tiempo no antropocéntrico. Podemos decir que son una acumulación de significantes a escala masiva. ¿hay similitudes entre estas y las imágenes genéricas?

Si, creo que funcionan de manera similar. Soy un gran admirador de Manuel DeLanda, quien ha escrito extensamente sobre cómo las lenguas sufren un proceso de sedimentación similar a las formaciones geológicas: un proceso de sedimentación que da paso al proceso de calcificación. Es decir, cuando algo se solidifica. DeLanda escribe mucho acerca de cómo en la cultura, específicamente en el lenguaje, se pueden rastrear estos procesos duales.

 

Con su proyecto artístico New Peace ha creado un culto secular, convirtiendo al materialismo en “una fe radicalmente inclusiva, secular, de lo real” y “en la que se adora la creatividad infinita de la materia misma”. ¿Por qué es necesario que tome la forma de religión, de fe?

Porque la religión o la espiritualidad llegan al núcleo de los sistemas motivacionales humanos. Si piensas en lo que está motivando al mundo en este momento, la religión sigue siendo un factor de gran importancia. Todo lo que está sucediendo en el Medio Oriente, todo lo que está sucediendo en los Estados Unidos, en todo el mundo… La gente en última instancia se siente atraída por esto, no sé, la criatura, la máquina mimética. Creo que tiene que ver con el legado de las sociedades agrícolas, con la idea del ser humano enfrentado a la naturaleza. Hay una gran cantidad de investigación escrita sobre esto. En mi experiencia personal, durante unos años mi madre estuvo casada con mi padrastro, que era un indio apache. Durante esos años estuve expuesto a esta religión pan-nativa, que fue mi única educación espiritual. Esa religión realmente no tiene esta dualidad, no piensa en los humanos como especiales por encima de ningún otro animal o de cualquier otra realidad material como la tierra o los árboles. Si miramos a los pre-cristianos, o incluso pre-budistas, todos tenían este animismo. Fue con la agricultura cuando apareció esta concepción, esta separación de la naturaleza. Así que ahora estamos viviendo bajo esta separación que no nos permite sentirnos conectados emocionalmente con la materia. Pensamos en la materia, en lo material, como materialista, pero una comprensión adecuada de los materiales puede ser en realidad mágica. Al entender, por ejemplo, qué hacen los materiales, o incluso de que son capaces las matemáticas de los materiales, los patrones fractales profundos que existen en todas las escalas.

 

Pero si hablamos principalmente de un espacio secular, al llamarlo religión ¿no se da una contradicción, un oxímoron?

No digo que tengamos que volver a un estado pre-agrícola. La situación es realmente peligrosa debido al cambio climático, porque las personas que están en el poder no tienen ninguna conexión emocional con el mundo material. En realidad solo creen en este otro mundo espiritual al que confían que llegarán si destruyen este mundo. No digo tampoco que no sea secular. Creo que la secularidad es realmente importante y tiene que ver con eso. New Peace se divide en tres partes: la primera consiste en tomar esta idea de fe y reprocesarla. Así que en vez de pensar en la fe como en una creencia arbitraria, lo que intento hacer es coger el conocimiento de las ciencias materiales, en concreto de la teoría de sistemas dinámicos y de la teoría del caos, que es una rama de la ciencia que sólo existe desde que los ordenadores han sido capaces de procesar sistemas complejos. Lo que han descubierto es que hay un patrón subyacente afectando todo. Todo aquello que pensamos que es arbitrario, está en realidad profundamente modelado, y es fractal. Por lo tanto, es un patrón similar que ocurre a todas las escalas. Tal vez la guía que estoy siguiendo es difícil de justificar científicamente, pero creo que se puede argumentar, y es que hay una realidad estética de la materia que ocurre en todas las escalas de realidades, en ese patrón que es ineludible. Por lo tanto, para mí es una garantía. No importa lo que suceda en el caos de la realidad de la vida, no puedo escapar de este patrón pase lo que pase.

 

¿No es el legado de las religiones uno de los mayores obstáculos para cambiar nuestra comprensión antropocéntrica del mundo? Siendo así, ¿por qué llamarlo fe?

Creo que es un término de marketing. Diría que en nuestro mundo secular, el arte es una plataforma para hacerlo de manera natural. Igual que lo hizo la religión.

 

¿Qué piensa de las llamadas sociedades post-seculares? Según las cuales no solo no se ha alcanzado el proceso de secularización que se esperaba tras la modernidad, sino que el espacio antes ocupado por dios ha sido tomado por la esfera digital, por lo tanto por imágenes digitales.

Creo que el arte también se trata de un pensamiento limitado al que solo una pequeña cantidad de gente está expuesta. Creo que muchas otras cosas pueden desempeñar esta función. En mi contexto, como artista, es lo más natural. Diría que tú y yo vivimos en un mundo secular, pero otras personas viven en un mundo pre-secular, así que creo que solo depende del contexto. Pero estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, en cómo hemos llegado a este lugar donde no se celebra la verdad, especialmente en la derecha, como en el partido republicano en América. Siempre pensé que Bush era el presidente más posmoderno, y que simplemente no creía en la verdad, pero ahora la situación está fuera de escala. Creo que es en esta amplificación del problema donde nace este imperativo ético para traer de vuelta la idea de la verdad.

 

Al hilo de la situación política, tu trabajo explora la identidad como algo arbitrario. Algo que parece urgente al ver el panorama político y social en Occidente. ¿Cuál sería una forma de desmantelar nuestras subjetividades?

Creo que la única forma de enfrentarlo es a través de la seducción y el marketing. Opino que es lo único que, en última instancia, puede engañar a las personas para que les den una alternativa más atractiva.

 

Por último, el futuro es un espacio temporal que ha colapsado, algo que la teoría crítica no parece saber cómo resolver. ¿Cuál es la concepción del futuro en tu  trabajo?

Creo que hemos de hablar sobre el futuro desde una perspectiva muy práctica, creando algo lo suficientemente seductor. Cierto tipo de ideas en el mundo material con las que conectar, y con implicaciones prácticas para nosotros. Un proyecto que reside en entender que pase lo que pase, subyacente a todo, hay un patrón hermoso del que no se puede escapar.

 

Eso suena optimista.

Digamos que es empírico. Existe una belleza fuera de la subjetividad, contenida en la manera en que la información se relaciona consigo misma. En cómo se modela el estado de los patrones, y en cómo ese es un estado no humano.