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Anupama Kundoo (1967, Pune, India) participa por segunda vez en la Bienal de Venecia de Arquitectura, esta vez comisariada por el reciente premio Pritzker Alejandro Aravena. Bajo el lema Reporting from the Front (Informando desde el frente), Aravena busca exponer cómo la arquitectura confronta los crecientes problemas de la urbanización y los retos de la sociedad contemporánea como la desigualdad, los movimientos migratorios y el cambio climático. Estos son retos a los que Kundoo, actualmente residente en Madrid, se viene enfrentando desde hace más de dos décadas.

 


 

La Bienal, después de décadas promocionando el star-system arquitectónico, ha puesto, por fin, énfasis en la arquitectura del otro 99%. El lema de Aravena presenta la desigualdad y los problemas medioambientales como la nueva batalla de los arquitectos. Sin embargo, esta viene sucediendo desde mucho antes. ¿Qué opinión te merece este cambio de paradigma?

Fueron los medios los que crearon los iconos y acuñaron ese término, y quienes ahora lo cuestionan, pero es principalmente una discusión de una visión eurocéntrica. No creo que el resto del mundo se preocupe por un star-system. No hay nada malo en idealizar a personas, considerar a alguien un maestro, un gurú, cuando se trata de alguien que inspira a otras personas. No tengo problema con eso. La cuestión pertinente aquí es preguntarse a quién y qué estamos glorificando.

Durante un tiempo, el círculo (incestuoso) de la arquitectura se encontró cegado por lo espectacular y lo icónico, ignorando los verdaderos valores arquitectónicos. Los avances en las tecnologías digitales han transformado el modo en que los arquitectos producen dibujos, ahora exclusivamente con ordenadores, por lo que se generó una adoración hacia la creación de toda clase de formas que menospreció otras cualidades inmateriales de la buena arquitectura. Los medios han admirado y promovido esta visión fotogénica de la arquitectura e ignorado aspectos a los que los arquitectos se han enfrentado siempre. Los arquitectos tienen que saber de urbanismo, contexto, ingeniería, construcción, detalles, al igual que sobre estrategias climáticas, medio ambiente e impacto territorial: la capacidad de síntesis de todo esto mediante un diseño holístico es el resultado del trabajo efectivo de un buen arquitecto. Ha habido cierta fascinación con ciertos aspectos de novedad y moda, pero esto siempre es algo efímero.

Me han etiquetado como la arquitecta verde, después la arquitecta contemporánea vernácula, después la arquitecta social, ahora soy la mujer arquitecta. Pero esto no es serio

Retrato de Anupama Kundoo en el Arsenale de la Bienal. Foto: Marta San Vicente

Retrato de Anupama Kundoo en el Arsenale de la Bienal. Foto: Marta San Vicente

Una vez estas modas se agotan y las tendencias no resultan convincentes existe, desafortunadamente, una tendencia natural del péndulo a balancearse al extremo opuesto. Uno ha de ser cuidadoso y no caer en esta trampa. En lugar de encontrar una visión adecuada, tras sobrevalorar algo, se puede caer en la idealización de lo opuesto. La tendencia actual parece un cambio de paradigmas, pero resulta decepcionante, pues es exactamente la misma tendencia, solo que ahora se buscan nuevos iconos que encarnen los valores que habían sido infravalorados. No es más que un proceso de sustitución de ídolos y de continuar siendo seducidos por la fotogenia, pese a su incapacidad de proporcionar soluciones duraderas. No hay necesidad de sensacionalizar las cosas. Uno podría mantenerse en esta visión superficial, crear nuevos «ismos». Ya existen voces críticas con esta nuevas tendencias, asociándolo con el «fetichismo de la arquitectura de la pobreza», citando el título del artículo de Dan Hancox’s para Architectural Review o la reciente definición de Toma Berlanda’s del «exceso de atención medática».

En mi caso, he sido objeto de distintas etiquetas acorde con las tendencias cambiantes y las obsesiones: primero, la arquitecta verde, después la arquitecta contemporánea vernácula, después la arquitecta social, ahora soy la mujer arquitecta. Pero esto no es serio, mi trabajo ha sido una investigación continua durante los últimos 25 años, y creo que es suficiente con llamarme simplemente arquitecto, que en mi opinión implica la síntesis de todas estas cuestiones.

Creo que es el momento de mirar más allá de estas tendencias, de mirar el amplio panorama de un planeta en plena urbanización y todos los desequilibrios ambientales, sociales y económicos que este fenómeno global sin antecedentes de migración urbana implican, y recolectar ideas para dirigir el desarrollo urbano y la arquitectura. No tenía la expectación de que esta Bienal fuera a proveer la solución para todo esto, pero, como en cualquier Bienal, uno va allí a exponer su trabajo e intercambiar ideas.

La explosión poblacional llama a densificar áreas urbanas y conservar el suelo agrícola. Las tecnologías que permitan esto con bajo impacto ambiental son la necesidad del presente

Yo vengo de la India, no quiero vender el icono romántico de la arquitectura para los pobres, el «volvamos a los orígenes» con chozas de palma de coco y demás. Esto tiene un atractivo fotogénico visto desde la perspectiva de los países ricos, pero no es una solución real para situaciones extremas, como las metrópolis donde la densidad y la prevención de la dispersión urbana son claves. No tengo nada en contra del concepto de la cabaña como hábitat, habiendo diseñado y habitado una yo misma durante más de una década, pero esto no es la solución para aquellas donde existe falta de vivienda y pobreza urbana. Además de esto hay peligros de incendio y problemas de salud relacionados con los hongos que crecen ahí, y no puedo pasar por alto estos defectos. Lo que quiero decir es que la idealización se convierte en irrelevante ante las necesidades reales. Prefiero proponer cabañas para los turistas de lujo, o para aquellos que pueden permitirse ser tan ecológicos, pero dar soluciones útiles para aquellos que son tan pobres que los ahorros de su vida son lo único que les proporciona seguridad y estabilidad. La explosión poblacional llama a densificar áreas urbanas y conservar el suelo agrícola. Las tecnologías que permitan esto con bajo impacto ambiental son la necesidad del presente.

Tengo muchos ideales, creo que muchas personas los tienen, pero uno tiene que pasar a la acción e involucrarse, no permanecer inactivo

Entre las columnas del Arsenale de la Bienal, los prototipos Full Fill Home y Easy WC. Foto: Javier Callejas

Entre las columnas del Arsenale de la Bienal, los prototipos Full Fill Home y Easy WC. Foto: Javier Callejas

 

Su carrera en India es muy larga, siendo este un país especialmente afectado por problemas de urbanización, migraciones de campo-ciudad y cambio climático. ¿Cómo considera que se puede conseguir un cambio a gran escala? ¿Defendería la institucionalización de su trabajo?

Como arquitecto, o cualquier otra profesión, uno es miembro de la sociedad, es un ciudadano: puedes decidir entre ser indiferente o involucrarte, y después puedes usar tu imaginación para resolver problemas. Tengo muchos ideales, creo que muchas personas los tienen, pero uno tiene que pasar a la acción e involucrarse, no permanecer inactivo. Sin embargo, en la arquitectura, y frente a estos problemas de enormes dimensiones, no considero que las soluciones sean directamente escalables. Uno no puede llegar y reproducir directamente un proyecto individual que constituye una investigación mil veces mayor, porque esto no constituye la solución adecuada. Cada hogar es diferente, el modo de habitar cambia sustancialmente. La vivienda es para mí la parte más relevante de la arquitectura: es el espacio entre el individuo y el colectivo, incluyendo ambos. Cuando estos convergen, aparecen todos aquellos aspectos que hacen de la arquitectura un fenómeno complejo: espacio público, sociedad, economía, medio ambiente, etc.

No podemos permanecer apáticos antes el problema de la urbanización a gran escala, por lo que la conciencia de una visión mayor debe influir las acciones de nuestra visión personal. Se deben tomar las decisiones adecuadas para que esta visión se incorpore en la escala mayor. En nuestra época, el desafío es inmenso. Pero no podemos aparecer con los fetiches y ambiciones de un grupo de personas para solucionar el problema mayor. Es por ello que no tenía grandes expectativas de la Bienal, no es la plataforma para esto.

El mayor problema es que las nuevas herramientas están sustituyendo el conocimiento tradicional y necesario del arquitecto, en lugar de complementarlo, y esto no puede considerarse un avance

La pieza en escala real Full Fill Home vista desde su interior. Foto: Javier

La pieza en escala real Full Fill Home vista desde su interior. Foto: Javier Callejas

 

Tu práctica como arquitecto se construye sobre el concepto del conocimiento, algo materializado de forma literal desde lo metafórico en talleres como el de la Fundación ICO The architect is present o durante la Bienal actual con estudiantes internacionales. ¿Hasta qué punto consideras que la educación arquitectónica realmente consigue transmitir el conocimiento para poder pensar y construir? ¿O es que ha sido sustituido el conocimiento por un mundo de efectos visuales, o, lo que es peor, una escenificación de un conocimiento aparente?

El mayor problema es que las nuevas herramientas están sustituyendo el conocimiento tradicional y necesario del arquitecto (el diseño climático, los conceptos técnicos, el dibujo a mano), en lugar de complementarlo, y esto no puede considerarse un avance.

A medida que el problema de la urbanización avanza, necesitamos mayor conocimiento para solucionarlo. El conocimiento exclusivo de los arquitectos es más necesario que nunca, e incluso necesita ser mejorado enormemente. Sin embargo, nos encontramos enjaulados en una prisión construida por nosotros mismos. Los arquitectos ahora no tienen ni el conocimiento antiguo ni el nuevo, porque el nuevo es tan complejo que sólo entendemos una pequeña parte del mismo. La tendencia es usar de forma pasiva un software diseñado por unos pocos, y de pronto todos estamos sujetos a las limitaciones de un programa. Sí, estas tecnologías digitales han permitido grandes avances, pero sus limitaciones no pueden ser infravaloradas. Unos pocos tienen ahora el conocimiento más profundo y las masas han olvidado los principios básicos, confunden información con conocimiento. Es hora de reivindicar el conocimiento que tuvimos al mismo tiempo que construimos nuevo conocimiento para liberarnos de las limitaciones de nuestra propia disciplina.

Además, necesitamos construir conocimientos a través de las disciplinas, por lo que para la instalación de la Bienal colaboramos con equipos interdisciplinares e interculturales: con ingenieros de la TU Berlín, los activistas de la Rebiennale con su iniciativa para las personas sin hogar de la periferia de Venecia, haciendo maquetas con los estudiantes del IUAV de Venecia e incorporando a estudiantes de un taller de la UCJC de Madrid para diseñar su vida posterior. Construir conocimiento lleva más tiempo, y probablemente no sea el modo más efectivo para construir, pero enriquece mucho más: ahora, después de 25 años de ejercicio, veo los beneficios de esta aproximación. Cuanto más puedo entender, más puedo sintetizar.

[Vídeo del proceso de construcción de la instalación en Venecia]

 

Tu instalación en la Bienal se articula en torno a “Espíritu” y “Materia”, dos conceptos que, precisamente por su confrontación, dan como resultado nuevas estrategias e ideas. ¿Cómo describirías tu instalación y que buscas transmitir mediante ella?

Cuando Alejandro Aravena me invitó a participar, propuse el lema Building Knowledge (Construyendo conocimiento) como estrategia para evitar el enfrentamiento [presente en el bélico título de esta Bienal, Informando desde el frente]. Aumentar el saber y la toma de conciencia ayuda a integrar las dualidades, porque nuestro mundo se compone de dualidades que, cuando dialogan entre sí, entonces hay enriquecimiento y progreso. En cambio, cuando están en conflicto, hay destrucción. Tenemos que obtener lo mejor de ambas partes. Esta es la estrategia que he propuesto para la temática de la batalla. Sin dualidad no puede haber creación. Tenemos que desarrollar el conocimiento y la capacidad para ver los aspectos conflictivos como parte de un todo. Uno puede no tener la solución, pero puede tener la estrategia para encontrar la solución. Todos tenemos algo con lo que poder contribuir.

Full Fill Home es un ejemplo de cómo conseguir el espacio necesario para vivir usando pocos recursos y con el menor impacto negativo posible

La esencia de la arquitectura es el vacío, pero el vacío se sostiene por el material. Las dualidades son el material y el espacio; la materialidad y lo tectónico frente a los aspectos espaciales. Ahora mismo estamos estamos en esta habitación, no en el muro en sí. Es allí donde reside el valor espacial de la arquitectura. Pero dado el contexto actual del impacto ambiental, social y económico de las tendencias constructivas actuales, nuestro prototipo a escala natural de la casa de ferrocemento prefabricado, llamado Full Fill Home, es un ejemplo de cómo conseguir el espacio necesario para vivir usando pocos recursos y con el menor impacto negativo posible. El espacio de almacenaje está integrado en los bloques constructivos de ferrocemento, en los vacíos que se crean. No hay necesidad de comprar muebles, que también ocupan espacio, ya están listos para ser habitados. Esto es una aproximación minimalista similar a las del primer modernismo, donde la esencia define una nueva estética, más que una arquitectura que represente las carencias y la pobreza. Una síntesis de ingeniería y arquitectura donde desaparece todo lo superfluo, y se revela una belleza y armonía eternas.

El ferrocemento es una versión de hormigón muy fina, de apenas 25 mm de espesor, reforzado con malla de acero en lugar de con los pesados armados. Pero no es una cuestión de materiales novedosos o tradicionales, sino de usar el conocimiento para sacar el máximo provecho a un material. Construir más metros cuadrados con mucho menos recursos. Eso es progreso.

A un lado de la instalación se observa la arquitectura ya completada y la calidad del espacio, y al otro la materialidad, los elementos inacabados de la investigación donde se revelan todos los procesos

Maquetas del proyecto de la Casa para niños huérfanos en India, hechas por los estudiantes de IUAV. Foto: Javier Callejas.

Maquetas del proyecto de la Casa para niños huérfanos en India, hechas por los estudiantes de IUAV. Foto: Javier Callejas.

Para subrayar esta idea de dualidad, exhibimos nuestro material de investigación como un inventario de estrategias colocado en ambos lados de la Full Fill Home y el Easy WC. A un lado organizamos la investigación espacial (con maquetas a escala 1:50 producidos por un taller en la IUAV) y al otro lado mostramos nuestra investigación material y muestras de trabajo agrupados en seis mesas. Varios monitores proyectan piezas audiovisuales para complementar la investigación y mostrar los procesos con todas las personas involucradas. La pieza central representa esta síntesis, aunando investigación y preocupaciones como el diseño de material, tecnologías, ingeniería, espacio, estilo de vida o economía. Por tanto, a un lado se observa la arquitectura ya completada y la calidad del espacio, y al otro la materialidad, los elementos inacabados de la investigación donde se revelan todos los procesos.

Mesas con materiales de investigación y vídeos que muestran los procesos de construcción. Foto: Javier Callejas.

Mesas con materiales de investigación y vídeos que muestran los procesos de construcción. Foto: Javier Callejas.

La tecnología nos permite conseguir mayor conocimiento, pero la información en sí no es conocimiento, necesita ser filtrada y digerida

También hay una proyección en el suelo realizada en colaboración con el IAAC, el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, con quien había colaborado anteriormente. Se trata de una proyección de tuits en el suelo a tiempo real, llamada Live Knowledge, donde una serie de hashtags relacionados con el tema del hábitat asequible se muestran en tiempo real. Esto es el verdadero aspecto inclusivo, que demuestra que todos podemos contribuir y que debemos escuchar a los demás, y la tecnología hoy en día nos facilita esto. Cualquiera en cualquier lugar puede ser partícipe de esta discusión a través de Twitter, por lo que facilitamos que la gente pueda ayudarnos a construir conocimiento e interactuar con la instalación. Esto para mí es un buen ejemplo de cómo se pueden aprovechar los avances tecnológicos, pero en ocasiones la tecnología se utiliza erróneamente permaneciendo en su propia burbuja, olvidando de lo que se debe tratar realmente: las personas. La tecnología nos permite conseguir mayor conocimiento, pero la información en sí no es conocimiento, necesita ser filtrada y digerida.

IZQUIERDA: Un dibujo de Anupama Kundoo que explica la metáfora de que las raíces son el conocimiento y los frutos son los proyectos resultants. DERECHA: Instalación interactiva ‘Live Knowledge’ del IAAC. Foto: Javier Callejas.

IZQUIERDA: Un dibujo de Anupama Kundoo que explica una metáfora donde las raíces son el conocimiento y los frutos son los proyectos resultants. DERECHA: Instalación interactiva ‘Live Knowledge’ del IAAC. Foto: Javier Callejas.

En las universidades españolas los estudiantes dividen su aprendizaje entre la casa y la universidad. Prefiero la cultura americana del estudio propio. (…) Pero en España hay un muy buen nivel de herramientas tradicionales, como el dibujo

 

Finalmente, habiendo vivido y trabajado en España desde hace unos años, ¿cuál es su opinión sobre los problemas principales en la educación arquitectónica española? ¿Consideras que los arquitectos españoles la están afrontando de forma consecuente?

Veo muy positivo que los estudiantes españoles y los arquitectos tengan un entendimiento espontáneo no sólo del objeto arquitectónico, como una casa, sino también del contexto y el diseño urbano, procedente de la memoria colectiva de vivir en ciudades habitables. Vivir en el exterior es una parte esencial de la vida mediterránea, el espacio público resistió el embiste del automóvil, frente a otros países donde el arquitecto produce objetos que no conectan con el contexto urbano ni con el barrio inmediato. Habiendo enseñado en varias instituciones en distintos países (TU Berlín, AA London, Parsons, Brisbane, UCJC Madrid, Cornell, ETSAB, etc.) y habiendo interactuado con tantas otras, reflexiono sobra la cultura del estudio o taller y las formas en que la arquitectura se enseña en el mundo. Veo ventajas en la cultura de taller americano porque creo que es la óptima para la enseñanza del diseño: un lugar donde cada alumno recibe un espacio para desarrollar su trabajo personal, algo que no sucede en las universidades españolas. Los estudiantes tienen que ir con las maquetas de un sitio a otro y dividen su aprendizaje entre la casa donde producen el trabajo y la universidad donde reciben el feedback. Prefiero la cultura del estudio.

Pero en España sí hay hay un muy buen nivel de conocimiento y habilidades tradicionales, especialmente en el dibujo. La enseñanza arquitectónica implica el desarrollo de dualidades como la intersección entre el arte y las realidades físicas: la física, la ingeniería y la construcción. El sistema español a veces resulta excesivamente cerrado, pero en la actualidad necesitamos estar más abiertos a asuntos globales. Aun cuando el ejercicio no vaya a ser global, la práctica local necesita estar informada de lo que sucede más allá. Con certeza son más los arquitectos españoles que enseñan en el exterior frente a los extranjeros que enseñan en instituciones españolas. El sistema no parece querer abrirse a esto, como sí se observa en otros países europeos, resultando excesivamente conservador en esto. Igualmente, los arquitectos españoles parecen trabajar de un modo muy similar, hay más uniformidad que identidad individual y unicidad. Quizás el intercambio y polinización con otras culturas de enseñanza del diseño enriquecería el sistema y los estudiantes serían mas conscientes del valor de su individualidad y desarrollarla mejor.

En cualquier caso, hay una cultura arquitectónica muy fuerte y activa en España, se trata de un tema de discusión pública a todos los niveles. Las personas parecen ser conscientes de la relevancia de la arquitectura, respetan el diseño y se enorgullecen de sus edificios. Hay muchísima actividad y debate en torno al diseño y la arquitectura aquí, y eso eso lo que realmente importa.

 

La vivienda Wall House en Auroville, India. Javier Callejas

La vivienda Wall House en Auroville, India. Javier Callejas